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domingo, 19 de diciembre de 2010

AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO IV. LOS RITOS SAGRADOS.


Espectacular vídeo del IAC, sobre la noche en los cielos de Canarias. Fuente: Los cielos del Teide. Daniel López.

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Si como pretendemos demostrar con estos artículos, Amurga era un lugar sagrado para los antiguos canarios, es lógico que en su territorio se tuvieron que haber realizado las principales ceremonias sagradas de este pueblo, que como ocurre con todas las culturas, deberían tener unas fechas determinadas, de acuerdo con el antiguo calendario canario.

En estas ceremonias intervenía el Faicán como gran sacerdote, junto con las sacerdotisas, las harimaguadas, y el pueblo, suponemos que en peregrinación, desde los poblados importantes de la comarca, situados en las inmediaciones de Amurga: Agüimes, Tunte, Fataga, Gitagana (Arteara), Maspalomas y los poblados de la costa de los que no tenemos constancia, como podría ser el de Pozo del Lentisco.

Las ceremonias principales “conocidas”, estaban dirigidas a pedir el favor de su divinidad para que se produjera la lluvia, para tener buenas cosechas y en especial en Amurga, para tener buenos pastos para el ganado y la fecundidad del mismo, fuente principal de la economía. Además de lo anterior tenían otros motivos para realizar sus ritos: para el bienestar, la fertilidad y el buen gobierno del pueblo, la paz y la salud en el nuevo año.

Los canarios veneraban a sus antepasados fallecidos y realizaban ceremonias para que la divinidad intercediera en los momentos malos, de enfermedades o de guerras, como sucedió con la conquista.

Creemos que todas estas ceremonias se desarrollaban en épocas determinadas del año, siendo las más importantes según citan las fuentes y nuestro descubrimiento del calendario relacionado con la estrella Canopo, las desarrolladas a finales de Agosto y de Abril.

En una comarca eminentemente ganadera, que basaba su economía y por tanto su supervivencia en la producción de los rebaños de cabras y ovejas, debieron de tener gran importancia las actividades relacionadas con esta fuente económica. Es por ello que “las apañadas”, o reunión del ganado que pastaba libremente, en una determinada época del año, debieron de tener su trascendencia, en los ritos.

En la exposición de los rituales que veremos a continuación, notaremos la importancia de varios elementos que debían ser característicos del lugar sagrado: la altura, pues los ritos se realizaban en lo alto de un monte; el mar, por lo que esos montes sagrados debían estar relativamente cerca del mismo, y por último el contar con recintos amurallados o cercos, situados en esos lugares altos.

Amurga. Foto: Johny García

Como hemos venido tratando de demostrar con estos artículos, Montaña de Las Tabaibas, dentro de Amurga, es el lugar que cumple con esas tres características comentadas y por lo tanto el sitio candidato ideal a ser considerado el otro monte sagrado junto con Tirma, lugar desconocido hasta ahora, que llamaban Amagro o Umiaga.

Véase como Marín y Cubas describe este sitio y algunos de los ritos realizados:

“El mayor adoratorio donde hacían romerías era Almogarén de Umiaya, que es una casa de piedra sobre un alto risco de Tiraxana, llamado Riscos Blancos, que fueron de Antón de la Santidad, conquistador. Aún allí hay tres braseros de cantos grandes, donde quemaban de todos frutos, menos carne, y por el humo, si iba derecho o ladeado, hacían su agüero, puestos sobre un paredón a modo de altar de grandes piedras, y enlosado lo alto del monte, y ha quedado una como capilla y zancarrones dentro todo de una gran cerca de piedras muy grandes, y el Risco es el más descollado de todos aquellos sitios.”


Recreación poblado aborigen Lomo Los Gatos, Playa de Mogán. Estodotuyo.com.
 LOS RITOS SAGRADOS.

Los rogatorios de lluvia.

En una anotación del diario del fiscal de la Audiencia de Canarias, José María de Zuaznavar y Francia se dice:

“También vi este día vna hacienda de Don Agustín de la Rocha, vecino del “Real de las Palmas”, situada a la entrada del pueblo en la orilla del barranco: hoy la llaman el “Bailadero”; pero Cristina Bañez, muger de Alonso de Matos, cuya era el año de 1570, le da el nombre de “Baladero” en su testamento otorgado aquel año ante Juan de Vega, sin duda porque según tradición que hay en el pueblo de “Telde”, confirmada por Núñez de la Peña, quando los “canarios” se veían perseguidos de la hambre, de la peste o de otra cosa semejante, imploraban la misericordia de Dios encerrando su ganado lanar en una gran plaza de tosca, que hay en dicha hacienda junto al barranco, donde privandolo de pasto y comida por unos quantos días, le obligaban a “balar”, lo qual consideraban como un medio de implorar la misericordia divina”.(Millares Carló, 1932, p. 634).

En Tenerife estos “ bailaderos" o "baladeros" eran recintos cultuales con un espacio grande, de suelo terrizo, muy apisonado y limpio y en ocasiones empedrados, que ciertos días adornaban de ramaje. Esta plazas cumplían la función de Efeken donde las maguadas (harimaguadas) realizaban los ritos y ceremonias nocturnas dedicados a esta Deidad, prácticas religiosas que nos hablan de una tradición en la que el culto a la fertilidad y los ritos de purificación estaban presentes en la vida cotidiana y se mantuvieron durante muchos años después de la invasión de la isla. (Eduardo García Rodríguez. Arquitectura Canaria Pre-colonial. VII)

Otros cronistas citan a las harimaguadas o sacerdotisas, en esos ritos rogatorios de las lluvias y esta vez, incluido el mar en el ritual:

“Cuando faltaban los temporales, iban en procesión, con varas en las manos, y las magadas con vasos de leche y manteca y ramos de palmas. Iban a estas montañas (Tirmac y Umiaya), y allí derramaban la manteca y leche, y hacían danzas y bailes y cantaban endechas en torno de un peñasco; y de allí iban a la mar y daban con las varas en la mar, en el agua, dando todos juntos una gran grita”. (Abreu (1590) 1977).

Según la opinión de la mayoría de historiadores, las harimaguadas eran muchachas vírgenes que se preparaban para ser esposas y realizaban ritos de paso de la pubertad o iniciación a la vida sexual adulta, hecho corriente en las sociedades primitivas. Estaban al cuidado de mujeres expertas y eran instruidas en todo lo relacionado con el matrimonio y la maternidad y vivían en sitios apartados Así por ejemplo, se cree que Cuatro Puertas, era una especie de monasterio de las harimaguadas.

Ritos de las Harimaguadas. Fuente: bloganavazquez.com

Las jóvenes solo salían de su recogimiento para bañarse a solas en el mar, para participar en los rituales colectivos relacionados con la lluvia y para su casamiento.

Vemos de nuevo la importancia del mar en los ritos: Los baños purificadores, que en ningún caso eran exclusivos de las (hari)maguadas, debían efectuarse al término de las menstruaciones. El agua del mar cumplía su función como desinfectante de las presuntas impurezas sexuales, al tiempo que se le atribuía cierto poder fertilizante. (Francisco Pérez. La mujer en la sociedad indígena de Canarias). Por su parte, los hombres tenían terminantemente prohibido asistir a los lavatorios:

“í havían de ir solas avía día díputado para esso y assí savíendolo, ono, tenía pena de la Vida el hombre que fue averlas o encontrarlas í hablarlas”. (Gómez Escudero (1484) 1934).

Otra versión del rito del baladero, las rogatorias de lluvias, y el mar:

“Juraban por Tirma y Umiaya, aunque algunos autores sustituyen este último juramento por el de Atis-Tirma, Atis-Magro. En las solemnidades consagradas a implorar la clemencia del cielo, juntaban los ganados y apartaban las hembras de los machos, y luego ayunaban todos, hombres, mujeres, niños y animales durante tres días, lanzando terribles gritos, aullidos y vociferaciones alrededor de Tirma o Umiaya, y desde allí bajaban en procesión al mar para azotar sus olas”. (La religiosidad de los guanches.)

Vemos de nuevo y de la misma manera la importancia del mar en los ritos:

“Tenían otra casa en un risco alto llamado Almogaren, que es casa sancta; allí invocaban i sacrificaban regándola con leche atodos los días, i que en lo alto vuela su Dios i tenían ganado para esto diputados (...) (el faikán) era el que en tiempo de necesidad llamaba Líjente del pueblo, i llevando todos en prosesion varas en las manos iban a la orilla de el mar, i también llevaban ramos de árboles, i por el camino iban mirando a el cielo i dando altas vozes, levantando ambos bracos puestas las manos, i pedían el agua para sementeras i decian: Almene Coram (válgame Dios), daban golpes en el agua con las varas i los ramos, assí con esta súplica les provehía el Summo Dios, i assi tenían gran fe en hacer esto”.(García Escudero ).

Se puede desprender de la lectura de estas crónicas, que la montaña sagrada debía estar en las cercanías del mar, descartándose por tanto Risco Blanco, en el centro de la isla.

Los despeñamientos sagrados.

Altos del Coronadero, en medio de Barranco Hondo. Foto: Pablo Guedes.

Según Rodríguez Fleitas y colaboradores:

“…al risco de Tirma coinciden en describirlo como un lugar de despeñamiento ritual confusamente vinculado a los linajes aristocráticos indígenas. Si creemos a Palencia y al bachiller Andrés Bernáldez, los refugios-santuarios de Tirma y Tirajana comportaban una serie de estructuras, tales como amurallamientos y acaso silos, entre las que destacaba una casa que hacía las veces de adoratorio….Víctor Grau-Bassas y Mas, echaba en falta la presencia aquí (en Tirma) del relieve abrupto y acantilado que, en su opinión, parecería exigir la escenografía de oratorios y despeñamientos rituales… él mismo sugiere, haya que buscar el roquedo de Tirma, y acaso también el santuario, hacia los vertiginosos acantilados costeros de esta comarca.”(Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria.)

Recordamos que alrededor de la corona de Montaña de Las Tabaibas, existía una muralla, de la que quedan muchos restos, perfectamente visibles hoy día, incluso desde la autopista.

Los nublados al sur de “Canaria”.

Para José Barrios, (Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche. II), que cita a Marín, existía un fenómeno metereológico, que conllevaba un ritual de predicción del futuro, que tenía lugar específicamente en la zona sur de Gran Canaria, por lo que se tuvo que desarrollar en Amurga y Montaña de Las Tabaibas, en las épocas cercanas al solsticio (aunque el texto habla de otoño, lo que debe ser un error):

Montaña de Las Tabaibas. Obserevese muralla en la corona. Foto: Johny García.

“ Los canarios llamaban encantados a ciertos nublados o vapores levantados de los arroyos orillas de el mar a la parte del sur de esta isla de Canaria, que a la verdad duran por tres horas salido el sol, unos hacen forma de torres, navíos, hombres a caballo, ejércitos de a pie, y conforme corre el viento norte o noroeste en tiempos de otoño, que se recogen allí al sotavento de los montes: lo mismo es como causa natural en los ríos, y demás partes donde hay humedades, y vapores. Prognosticaban la abundancia o esterilidad del año o las mudanzas de su gobierno, u otras adivinaciones, y según estos encantamientos hubo de nacer de ellos el desir, que otra isla en este paraje de las Canarias andaba oculta de la cual ni historiador, ni geógrafo nos da tal noticia”. Marín (1941 (1694))

Es posible que la isla nombrada, fuera Fuerteventura, solo visible pocos días al año, e indicadora de la lluvia, señalada con el mojón mayor del yacimiento del Coronadero.

Para los canarios estas nieblas eran los fantasmas de sus antepasados, los “magios” o “majos”, los hijos de “Magec”:

“ De las particularidades que los ysleños tubieron en algunas (islas) lo primo decían que el año que aparecían los Majos, o encantados, que son ciertas nubes a la parte de el sur por los días maiores de el año que es a fines de Junio tenían por prognóstico serles el año feliz de fructos y creían haver en ello algo sobrenatural en que el demonio les tenía engaño puesto como en otras cosa”. Marín (1986 (1687))

Relacionado con los ritos anteriores, vemos otro, que era el del culto a los muertos:

“ …juraban por Magec que es el sol … a el alma tenían por inmortal hija de Magec, que padece afanes, congojas, angustias, sed y hambre, y llévanles de comer a las sepulturas los maridos a las mugeres, y ellas a ellos a los fantasmas llaman Magios o hijos de Magec.” Marín (17?? (1694))

Volviendo a recordar en este punto la leyenda de los antiguos pastores del Castillo, acerca de la existencia de un cementerio de canarios en los altos de San Agustín.

Según René Vernau, en su obra "Cinco años de estancia en las Islas Canarias" (1891), "En la aldea de Juan Grande  he encontrado una cueva sepulcral que, aunque había sido desgraciadamente saqueada, me ha permitido hacer una comprobación que creo interesante señalar. Todos los cadáveres que contenía presentaban lesiones en los huesos. Eran tumores óseos de diversa naturaleza, viejas fracturas consolidadas, artritis deformantes, etc. Me encontraba en presencia de un verdadero cementerio de lisiados y esto me condujo a preguntarme si los enfermos no serían objeto de alguna creencia supersticiosa."(pág.80).

Sebastian Jiménez Sánchez (Embalsamamientos y enterramientos de los “canarios” y “guanches”, pueblos aborígenes de las islas canarias”, en Revista de Historia, VII, 55. 1941.pgs. 257-268) señala que en el sur de Gran Canaria se encontraron momias con 12 y 16 pieles superpuestas, sin citar su procedencia. Añade además el descubrimiento en Arguineguín de una momia de dos metros de largo envuelta en numerosas pieles, así como otras encontradas en Juan Grande. En estos dos lugares señala Jiménez que se encontraban las momias de mayores dimensiones, apuntando que los hitos relevantes a nivel de hallazgos de restos momificados incluían Arguineguin, Juan Grande y Guayadeque, añadiendo Acusa-Tejeda.
El mayor número de envolturas en las momias indicaba más rango social del individuo.

De la misma forma, se han descubierto mas momias aborígenes, en la zona de costa de Amurga. Aquí citamos como ejemplo, una en una cueva en Altos del Coronadero, de la que nos informó Francisco Peinado, así como otras en cuevas de Barranco Hondo, en el curso superior a Altos del Coronadero, de la que nos dieron noticias pastores de Juan Grande. De igual forma relacionamos aquí, las Necrópolis de Arteara y de Maspalomas, situadas en los límites de Amurga, que debieron ser auténticos centros de peregrinación y de ritos, como lo son los cementerios de hoy dia.

Los ritos astrales.

Recreación a partir de fotomontaje de Jose L. Peinado. Pintaderacanaria.blogspot.com

En nuestro artículo “Los yacimientos aborígenes de Cuatro Puertas y del Coronadero (Amurga), relacionados con la estrella Canopo.”aportábamos nuestro descubrimiento acerca de que las alineaciones del sol naciente con marcadores situados en estos dos yacimientos, en dos fechas del calendario, coincidían con la aparición de la estrella Canopo en el cielo de Canarias.

En los últimos tres mil años, la aparición de Canopo se produce en torno al 23 de agosto (± 5 días), permaneciendo visible hasta el 17 de abril (± 5 días) ocultándose el resto del año. ( Ignacio Reyes García. El Cielo de los antiguos).

Para nosotros estas fechas, eran importantes en el calendario canario y debieron de tener su significado en los ritos.

En el yacimiento del Coronadero situado a menos de 800 mt. de Montaña de Las Tabaibas y visible desde la misma, se daba además otra alineación importante, descubierta por Francisco Peinado, que era la de que el mojón mas grande del yacimiento (el utilizado para el marcador del sol naciente con la aparición de Canopo), a su vez señalaba a Fuerteventura cuando esta era visible, lo que indicaba una predicción de lluvia para los siguientes días.
 En los trabajos de campo arqueoastronómicos realizados por el grupo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), acerca de alineaciones de marcadores astrales, en más de un centenar de yacimientos canarios, “se confirma de forma estadística, y en algunos casos espectacular, la importancia que los elementos astrales y principalmente solares tenían en la religión aborigen”. (César Esteban. La Arqueoastronomía en España.). Ello nos da cuenta de la importancia que los marcadores astrales tenían en los rituales canarios.

En Amurga tenemos pruebas de varias alineamientos, además del comentado con la estrella Canopo en el complejo que forman el Arco y la cima del Coronadero.

Así, desde La Fortaleza de Santa Lucia, se puede ver que en los días de los equinoccios (21 marzo, 22 septiembre), durante el atardecer, el sol se oculta por un risco donde se situá el Almogarén de Amurga. Del mismo modo, en Arteara, igualmente durante los equinoccios y esta vez en la salida del sol al Barranco, por un determinado punto de los riscos de Amurga, los primeros rayos de sol iluminan un particular túmulo funerario, el mas prominente, denominado por los lugareños “la tumba del rey”

El calendario canario. Las fiestas de los canarios: “El Charco”.

Grafico: Larevelacionastrologica.blogspot.com

Volviendo a nuestro descubrimiento de Canopo y su relación con el calendario canario (ver artículo comentado), estuvimos buscando las fechas de las fiestas de origen prehispánico que se han conservado hasta la actualidad y nos quedamos sorprendidos al descubrir que la fiesta del Charco en La Aldea, se celebraba en la antiguedad, exactamente el 23 de agosto (fecha de la aparición de Canopo).

Así, el obispo Francisco Delgado Venegas, en visita pastoral a La Aldea el 23 de agosto de 1776, contempló la fiesta describiéndola como sigue (Crónicas desde el Paraíso):

"…hallándose su Itma. informado del desorden que siempre ha avido en este lugar quando se celebra la embarbasca o fiesta del Charco; que está donde dicen la mar ciega, echándose en él hombres y mujeres casi desnudos, olvidando con las obligaciones de cristiano, aquel pudor y vergüenza, natural de todo racional, pecando mortalmente en tal depravada diversión…”

La fiesta fue declarada BIC, por el Gobierno de Canarias y en el decreto de su declaración se dice que la misma se ha conformado como una muestra de la pervivencia de prácticas culturales prehispánicas, en concreto de la pesca mediante la técnica del "embarbascado", costumbre de los antiguos canarios de verter latex o “leche” de tabaibas o cardones en los charcos costeros para pescar los peces con facilidad, una vez narcotizados. Costumbre que continuó usándose en diferentes zonas de Gran Canaria, al menos hasta la primera mitad del siglo XX.

Grau Bassas en 1887, describe asombrado la fiesta, de la siguiente forma:

“...la gran mayoría de los concursantes entregados a la expansión más sensual inimaginable… Las mujeres, bailan y cantan, corren y luchan con verdadero frenesí alegres alaridos … y no se preocupan de otra cosa que de recoger abundante pesca… y enseñando cosas que no son para ser vistas… la noche no permite ver más y se retiran a sus casas cantando y sonando guitarras, corriendo y gritando como locos. ¿Cree Vd. que a descansar? No señor, a freír el producto de su pesca y a continuar el baile y el jaleo; esta gente tiene algo de demonio por lo incansable. Yo salí loco."

Esta fiesta, que como vemos se relaciona con las costumbres de pesca de los canarios, creemos que su verdadero objetivo era el de celebrar la visibilidad y llegada de Canopo un año mas a Canarias, indicativo de la marcha de los calores y de la proximidad de la temporada de lluvias. La pesca es la excusa para el juego, la diversión y el frenesí, y esta fiesta representa uno de los últimos vestigios de las celebraciones aborígenes que nos quedan, del que se puede hacer una extrapolación de cómo podían haber sido las celebraciones y fiestas de los canarios.

Las fiestas para los guanches de Tenerife, se llamaban beñesmer y sobre ella José Barrios señala que:

“…sin perjuicio de constituirse el Beñesmer en toda circunstancia excepcional, como a la muerte y proclamación de los menceyes, declaración de la guerra, etc., por ministerio de la ley los soberanos lo convocaban tres veces al año, en la cuarta, octava y duodécima luna, durando cada legislatura nueve días que correspondían a los nueve últimos de la 3ª decena del mes de Abril, 2ª decena de Agosto y 3ª de Diciembre.” (Investigaciones sobre Matemáticas y Astronomía Guanche. Sistemas de Numeración.).

Estas fechas comprenden las relacionadas con Canopo: 17 de abril y 23 de agosto (± 5 días) y las del solsticio de invierno, el día más corto del año, el 21 de diciembre, que creemos que eran importantes para los canarios de Gran Canaria.

Tenemos una descripción de las fiestas del beñesmer de Tenerife, que suponemos, debieron ser parecidas a las de Gran Canaria:

“...celebrauan fiestas anales, por espacio de nueue dias; juntauanse los de cada reyno en el palacio de su rey; y alli se regozijauan con juegos, danças,bailes [...]: en estas fiestas auia grandes combites à costa de el rey.” (Núñez de la Peña, (1676). J. Conqvista y Antigvedades de las Islas de la Gran Canaria, y sv Descripción).

Las Apañadas.

Corral en Bco. Las Palmas - Amurga. Foto: Johny García.

Creemos que en Amurga, zona eminentemente ganadera, distintos ritos debían estar relacionados con las apañadas y sueltas del ganado, que se hacían de forma comunal, hasta tiempos recientes. Estos sistemas de una de las formas de vida principales de los canarios, servían de mecanismo regulador del número de cabezas de ganado para mantener el territorio sin degradación, regulaba las marcas de las reses y a quien pertenecían los baifos sin marcas y reglamentaba los conflictos entre los dueños.

Apañada en Fuerteventura. Foto: izuran.blogspot.com

El objetivo de las apañadas era el de reunir el ganado salvaje o “guanil” (del amazig “wannil”), que para que se alimentara libremente de los pastos, se encontraba suelto en Amurga. Para ello se juntaba la comunidad de pastores junto con los perros, que realizaban una batida, empujando a las reses hasta un determinado lugar donde se encontraba el corral o gambuesa donde finalmente era encerrado el ganado.

Según Santiago Cazorla, (los Tirajanas de GC), la actividad ganadera heredada de los aborígenes, permaneció después de la conquista y año tras año se realizaban las apañadas para marcar el ganado y seleccionar el destinado a su sacrificio. Según escritura de 1618, Sebastián Sánchez cobró 1.735 reales de Antón Pérez Cabeza en ovejas que este último tenía que pagarle en cabezas salvajes “en las apañadas de Amurga por mal nombre”. (AHPLP. Protocolos, leg. 2.491), que es la primera cita de Amurga en documentos escritos.

De las apañadas de Amurga queda constancia igualmente, en los libros parroquiales de San Bartolomé de Tirajana, anotándose los diezmos de la Iglesia, y en los autos ejecutados por la Real Audiencia, como es el caso del pleito de las Salinas.

Apañada en Fuerteventura. Foto: izuran.blogspot.com

La importancia de la ganadería en toda la comarca y especialmente en Amurga, se demuestra en que a mediados del XVI se establece en Agüimes un “concejo de regulación de pastos y defensa de los intereses de los pastores”, en contraposición a los cultivadores de cereales. (Suárez Grimón y Quintana Andrés: Historia de la Villa de Agüimes)

Desafortunadamente en Amurga ya no podemos ver las apañadas, que se estuvieron realizando hasta épocas recientes. Según información que hemos podido recopilar, las apañadas en Amurga, que aquí se llamaban “juntas” se realizaba en dos épocas marcadas, en Navidad y en Carnavales. El objetivo de estas apañadas era marcar los baifos con la marca de las madres, para determinar su dueño. También obtener carne, con que celebrar estas épocas festivas. Según nuestros informadores existían varios corrales donde finalizaban las apañadas y quedaba el ganado encerrado: El Corral de Las Cazuelas (Altos de Tarajalillo), el Corral de La Jumosa, en La Gloria, por la zona de San Agustín y otro del que no se recuerda el nombre, a la izquierda del cauce de Barranco Hondo.

Es posible que el Corral de Las Cazuelas, el cual todavía existe en Tarajalillo, (se puede ver desde la autopista), que se situaba por la zona donde creemos estaba Pozo del Lentisco, sea el mismo, al que hace referencia Santiago Cazorla, en la siguiente información :

“Conquistada la Isla, la primera data concedida en Amurga fue de sesenta fanegadas de terreno al capitán Antonio Espino el 28 de febrero de 1577: «lindando por una parte con el Barranco del Águila y por la otra corrales en que antiguamente encerraban el ganado salvaje»". (Los Tirajanas de GC).

El Barranco del Aguila se encuentra al sur del de Tarajalillo donde se situaba Pozo del Lentisco. Se apunta a corrales donde se encerraba el ganado salvaje, el que se cogía en las apañadas, lo que se hacía con toda seguridad en tiempos de los canarios.

Para Manuel Lorenzo Perea (en las notas históricas de la obra de Vernau "Cinco años de estancia en las I. C. pág 33) en el tagoror aborigen, lo mismo que en el alar de los pastores de la isla de El Hierro, se "hacia justicia" y se trataba sobre los diferentes bienes: agua, pastos, tierras y ganado. Tambien en el alar se procedía, democráticamente, a la elección del alcalde de los pastores, se celebraban las fiestas y luchadas y erá alli donde concluían las "ajuntas" del ganado. Para Vernau el tagoror era un recinto especial rodeado de un pequeño muro de piedras,donde se reunían los nobles en consejo.
De los pocos lugares de Canarias, donde todavía se observa la tradición de la apañada o junta, vamos a destacar las que se hacen en Cofete , donde se celebran dos apañadas grandes, de amplia asistencia pastoril, las de la víspera de San Juan (24 de junio) y la Virgen del Carmen (16 de julio), fechas importantes en Jandía. Su objetivo esencial es el de “recoger carne”, principalmente machos jóvenes que se llevan y consumen durante las citadas festividades. (Revista Digital Bienmesabe.org)

Apañada en Fuerteventura. Foto: izuran.blogspot.com

En Lanzarote se realiza “la suelta” cuando comienza la época de lluvias, que es cuando el ganado se puede alimentar de la hierba que crece, y no necesita ser alimentado en los corrales para sobrevivir.

Como hemos visto, las apañadas se realizaban o podemos decir se celebraban y se celebran en la actualidad en épocas festivas. Por tanto las mismas en la época aborigen debieron de hacerse en las fechas mas significativas de su calendario, que ya hemos comentado: 17 de abril y 23 de agosto (± 5 días) y 21 de diciembre.

BIBLIOGRAFÍA.

- Abreu Galindo, Juan de. 1977 (d. 1676 < ca. 1590). Historia de la conquista de las siete islas de Canaria. Edición crítica con introducción, notas e índice por A. Cioranescu. S/C de Tenerife: Goya.
- Barrios Garcia, José. 2004. “Investigaciones sobre matemáticas y astronomía güanche. Parte II. Sistemas de numeración.”. En F. Morales Padrón (coord.): XV Coloquio de Historia canario- americana. 2002. Las Palmas de Gran Canaria: pags. 2203-2216.
- Cazorla León, Santiago. 2000. Los Tirajanas de Gran Canaria. Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana.
- Cedeño Antonio. 1993 (< 1934 < 1682-87 < ca. 1490). Brebe resumen y historia muy verdadera de la conquista de Canaria scripta por Antonio Cedeño natural de Toledo, vno de los conquistadores que vinieron con el general Juan Rexon, en Morales (1993: 343-381 + 1 lám.). [Ms. en paradero desconocido].
- Crónicas desde el Paraíso. 
- Esteban, César. La Arqueoastronomía en España.  Instituto de Astrofísica de Canarias.
- García Rodríguez, Eduardo Pedro. Arquitectura canaria pre-colonial (VII) .
- Gómez Escudero, Pedro,(1480 – 1936). Historia de La Conquista de la Gran Canaria. Gáldar. Gran Canaria.
- Guedes González, Pablo. 2010. Los yacimientos aborígenes de Cuatro Puertas y del Coronadero (Amurga), relacionados con la estrella Canopo.
- Jiménez Sanchez, Sebastian. 1966. Exponentes megaliticos cultuales de los canarios aborígenes. Presentado en el V Congreso Panafricano de prehistoria y Estudios del Cuartenario y, publicado por el Museo Arqueológico de Santa Cruz de Tenerife.
- La conquista de Gran Canaria en la "Cuarta Década" del cronista Alonso de Palencia 1478-1480. Anuario de estudios atlánticos, Nº. 16, 1970, pags. 325-394.
- La Religiosidad de los guanches.
- Manuel, J.; Perera, Lorenzo; García Martín, María Dolores. 2006.La apañada de San Juan de Sisetoto (Jandía, Fuerteventura). Revista Bienmesabe, nº 89.
- Marín de Cubas, T.1986 [1687] Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. [Copia de F. Cardona y J. Barrios]. Manuscrito en: Archivo Barrios García, La Laguna.
- Núñez de la Peña, (1676). J. Conqvista y Antigvedades de las Islas de la Gran Canaria, y sv Descripción.
- Perera Betancort, María Antonia. El Territorio en Fuerteventura. Cabras y paredes. La Apañada.
- Pérez Saavedra, Francisco. 1997 (1982). La mujer en la sociedad indígena de Canarias. Tenerife: CCPC, 4ª ed.
- Reyes García, Ignacio. El Cielo de los antiguos.
- Rodríguez Fleitas, Angel y col. 2002. Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria. En F. Morales Padrón (coord.): XIV Coloquio de Historia canario- americana. 2000. Las Palmas de Gran Canaria: 410-432.
- Suarez Grimón, Vicente y Quintana Andrés, Pedro: Historia de la Villa de Agüimes (1486-1850). 2003. Ayuntamiento de Agüimes. Pág. 573-574.
- Tejera Gaspar, Antonio; Jiménez González, José J. Ritos de fecundación en la prehistoria de Gran Canaria. Ritos de fecundación en la Prehistoria de Gran Canaria.
-Verneau, René (1981): Cinco años de estancia en las Islas Canarias. Traducida por José A. Delgado Luis. Ed. J.A.D.L. La Orotava-Tenerife. (1ª edición en francés 1891).

jueves, 9 de diciembre de 2010

AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO III. LA CONQUISTA Y ANSITE.

Almogaren de Amurga o de Lomo Pajarcillo en los Altos de Amurga, junto a Los Sitios. Foto: Patrinet.net

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

En nuestro artículo sobre la entrada de Pedro Cabrón a “Tirajana”, en 1479 , aportabamos la hipótesis de que la misma podría haberse producido por Amurga, al no indicar las crónicas, el sitio por donde se efectuó el desembarco, y solo que fue en “Tirajana”.

En este artículo hacemos un repaso a los distintos hechos de la conquista que tuvieron lugar en Tirajana como el citado, así como las últimas acciones de armas que supusieron la rendición de los canarios en Ansite, lugar del que se desconoce su ubicación exacta, pero que muchos autores sitúan en los Altos de Amurga.

Veremos en las distintas crónicas, que se identifica a Tirajana con la zona de costa y creemos que las primeras entradas o incursiones tuvieron lugar en las cercanías de la costa y no llegaron al interior mismo de la Caldera de Tirajana.

Amurga, al ser santuario y refugio de los canarios, como venimos exponiendo en esta serie de artículos, debió de ser lo que las crónicas identifican con los lugares donde se encontraba la resistencia y los alzados.

ENTRADA DE PEDRO CABRÓN.

Alonso Palencia, cronista directo de la conquista nos cuenta:

“…avanzan y acometen a Tirajana, un pequeño pueblo montaraz y uno de los dos refugios de los canarios; el otro era Thirma. En ambas partes se alzaba un templo bien equipado para sus superticiones. Suben los nuestros a la cumbre del monte. En el cuerpo de guardia del templo, construido a la manera de castillo con toda clase de fortificaciones, no encontraron a nadie más que a un joven y a una bella muchacha que estaba con él. Se defiende el infeliz y prefiere atacar y morir antes que ser cogido. Los nuestros al punto se apoderaron de la joven y destruyeron el templo incendiándolo” (Cuarta Década, 1478-1480).

Montaña de Las Tabaibas. Observese el color blanco en la falda,
característico en muchas partes de  esta montaña. Foto: Pablo Guedes.
En el texto se hace referencia a los dos lugares sagrados y refugio de los canarios: Tirma y Tirajana. “Tirajana”, para Álvarez Delgado, en lengua bereber, equivale a “at- ddira – ahannagga” cuya traslación al castellano sería “riscos impresionantes” y según este autor define a todo el territorio, no a un lugar concreto, con lo que Amurga y la zona de costa estarían incluidos en ese territorio.

Por otro lado tenemos que referirnos a “los riscos impresionantes”, los profundos barrancos y altas cumbres, que eran veneradas por los canarios como lugares sagrados. Así otras crónicas de la entrada de Pedro Cabrón:

“…se fué la vuelta de Tirahana, yendo en su compañía el obispo don Juan de Frías. Como llegaron, tomaron tierra, no pudiendo hacer presa, porque, como los canarios vieron los navíos, se subieron a los altos y sierras ásperas”. (Fray Juan Abreu y Galindo: Historia de las 7 islas de Gran Canaria).

“…fueron al fin de la ysla y dia 24 de agosto de san Bartholome llegaron al pueblo que esta al pie de las sierras, y le hallaron sin gente”, (Marin de Cubas, Historia de las 7 islas de Canaria).

Por tanto y según nuestra hipótesis, el refugio de los canarios, las “sierras asperas”, eran Amurga, el “pueblo al pie de las sierras”, podría estar en las cercanías de Tarajalillo y el monte al que hace referencia Palencia “con toda clase de fortificaciones”, y donde se encontraba un templo que fue destruido, podría haber estado situado en Montaña de Las Tabaibas.

Distintas crónicas (aunque posteriores a las de la conquista) sitúan el monte, templo y refugio de los canarios, en "Umiaga" cuya traducción es "piedra blanca", se supone que, por ser ese el color predominante del lugar.  Risco Blanco, llamado así por tener ese color característico del terreno, debido a su composición mineral, es identificado con el santuario perdido, aunque no se ha encontrado ningún resto arqueológico en esa zona que demuestre la hipótesis.

Risco Blanco, al pie de Los Pechos. Foto grancanariaonline.com

 Risco Blanco, al pie de Los Pechos, se encuentra en el centro de la isla, muy al interior de la Caldera, por lo que nosotros dudamos de esas crónicas, en función de los datos que aportamos en este artículo.

Jiménez Sánchez (1967), mantenía la teoría acerca de “un fuerte uso del territorio de esta comarca (Tarajalillo) por parte de los primitivos canarios” (Carta Arqueológica del término municipal de SBT), hecho que igualmente nosotros estamos tratando de demostrar. Es posible que “el pueblo al pie de las sierras” sea el que en nuestro artículo acerca de la entrada de Pedro Cabrón, dábamos a conocer con el topónimo de “Pozo del Lentisco”, desaparecido hoy día, pero que aparecía en el primer mapa de Gran Canaria de Torriani, de 1590, por lo que debía de tener gran importancia pues en esta parte de la isla, solo estaban en este mapa, el citado, Las Salinas, "Maspaloma" y Punta Tenefent.

Nosotros hemos localizado Pozo del Lentisco, al pie de Montaña de Las Tabaibas, cerca del Barranco de Tarajalillo, en la zona donde hoy día se encuentra una explotación de ganado caprino, (ver cita en el artículo de Pedro Cabrón).

En referencia a este tema Santiago Cazorla, nos aporta la siguiente información :


“Conquistada la Isla, la primera data concedida en Amurga fue de sesenta fanegadas de terreno al capitán Antonio Espino el 28 de febrero de 1577: «lindando por una parte con el Barranco del Águila y por la otra corrales en que antiguamente encerraban el ganado salvaje»". (Los Tirajanas de GC).

El Barranco del Aguila se encuentra al sur del de Tarajalillo donde se situaba Pozo del Lentisco. Se apunta a corrales donde se encerraba el ganado salvaje, el que se cogía en las apañadas, lo que se hacía con toda seguridad en tiempos de los canarios.

En referencia a este posible poblado de canarios, tenemos constancia de que los viejos pastores de Castillo del Romeral conocían la existencia de “un cementerio de canarios” en los Altos de San Agustín, muy cerca de Pozo del Lentisco, por lo que podría ser el lugar de enterramiento de sus habitantes.

LA CONQUISTA.

La primera entrada de la que tenemos noticias en Tirajana, es la que según nos cita Álvarez Delgado, tiene lugar sobre 1467-68, por parte de Diego de Herrera y Diego de Silva, en la que fueron derrotados por los canarios, pues según palabras del guanarteme Egonaiga (de Gáldar) a Silva “las heridas que sobre Tirahana os dió el rey de Telde” (Instituciones políticas indígenas de la isla de Gran Canaria)

La entrada tiene lugar en la zona de Sardina, suponemos que referido al barrio situado al margen izquierdo del Barranco de Tirajana, aunque conocemos un topónimo de Amurga, situado junto al mar, Morrete de Las Sardinas (ver mapas en el artículo sobre la entrada de Pedro Cabrón), y que nosotros conocemos como El Morrete, al lado del aeroclub.

La entrada de Silva nos la relata Marín y Cubas de la siguiente manera:

“…navegaron en torno de la ysla en busca de Diego Herrera, vio los navios, supo que estaba citiado de los Canarios en un montecillo serca del mar de onde no podia cojer las lanchas para enbarcarse, tendria poco mas de cien hombres y havia perdido mas de ciento, desembarcando con la gente siguio la marcha sin haver visto a nadie y fue repentinamente acometido, onde pelearon bien matandole mucha gente en el sitio que oi Ilaman la Degollada de la Sardina; vinose retirando hasta unos llanos que oi son asi llamados, retirados los Canarios viendo mas cristianos, pudieron recogerse y contar sus adversidades.”

Gómez Escudero, hablando de los comienzos de la conquista castellana, nos hace ver que los conquistadores practicaban con los canarios la política de tierra quemada para hacerlos rendir por hambre. Así, quemaban las cosechas, talaban las palmeras y robaban los ganados, “aunque los amontados en lo mas agrio de la isla tenían carne y cogían mucho pescado, solo el Real era lo mas apretado”. Afirma también que estos alzados se alimentaban de mariscos. (Historia de la conquista de la Gran Canaria)

El própio Escudero nos relata la entrada de Silva de la siguiente manera:

"..Pocos días de llegado, por ocupar la gente, pasó a la Gran Canaria y rodeandola primero echó gente sin ser sentida por la parte que llaman Tirahana y entrado la isla, fueron sentido y matados veinte y cinco cristianos y heridos mas de treinta, y si los Canarios no aflojan, perecen todos; navegando mas al norte surgió en Gando, estuvo allí tres días..."
Los castellanos conocían que Tirajana era uno de los lugares en que se refugiaban los canarios, donde contaban con alimentos, y allí dirigen las incursiones y realizan acciones de rapiña, para hacer rendir a los canarios.

Así en septiembre de 1480, Pedro de Vera, vuelve al lugar donde derrotaron a Cabrón el 24 de agosto de 1479:

E después desto Pedro de Vera cabalgó otra vez por un lugar que dicen Tirajana, donde los cristianos avían ido, e a la salida avían sido desbaratados e muerto veinticinco hombres e muchos otros feridos en un puesto muy agro, e de allí sacó una cabalgada asás grande de ganado e tráxola por el mismo puesto donde los cristianos avían sido desbaratados e allí peleó con los caballeros e fueron algunos dellos muertos y algunos feridos de ambas partes y él salió con su cabalgada” (Diego de Valera, Crónica de los Reyes Católicos.)

Vista de los Riscos de Amurga, desde Arteara.

Siguiendo con la crónica de Diego Valera, tenemos de nuevo a Pedro de Vera en Tirajana, cuando aún no faltaba un año para la rendición de los canarios en Ansite. En este viaje entra a la “Fortaleza de Litana”, lugar que hoy día permanece desconocido, al igual que Ansite:

En cinco de mayo (1482) el Gobernador e los dichos caballeros hicieron otra entrada con cierta gente de a cavallo e a pie e fueron al lugar que dicen Tirazana, a otro que llaman Tayra de donde sacaron mil cabezas de ganados, e después desto fueron certificados que los canarios tenían recogidos todo su mantenimiento en una Fortaleza, que dicen Litana, que es un risco muy alto y áspero, e los canarios estaban seguros, creyendo que allí no osarían llegar los cristianos, e de súbito llegaron e tomaron la Fuerza, e mataron e prendieron veinticinco personas que ende fallaron, e quemaron todo el trigo e cevada que allí tenían, e dos mujeres se dejaron despeñar e (...) quisieron morir como murieron antes que ser cristianas”.

Abreu Galindo nos aporta otros datos de esta incursión:

Retirose Pedro de Vera y pasó a otra parte que dicen Tirahana y Acayro (Según Maximiano Trapero, Acayro es Aguayro, el actual Roque Aguayro) y de aquí fueron a otra fuerza, que llaman Titana, cortada en un risco a mano, muy áspero y alto…”.

Obsérvese que primero fueron a Tirajana y a Aguayro y luego a Titana, (lugar al igual que Ansite, del que se desconoce su paradero), aunque dudamos de la fecha de esta incursión a Titana como veremos adelante, pues creemos que en las fechas citadas, aún no se había entrado a La Caldera de Tirajana, y pensamos que Titana pudiera estar dentro de la misma. Así, es en la siguiente incursión, el 5 de noviembre de 1482, cuando Pedro Vera y Miguel Muxica, entran a Fataga, obsérvese que de la crónica de Diego Valera, se intuye que se entra por vez primera “dentro de las sierras”:

E dende el cinco días del mes de noviembre (1482) el Gobernador (Pedro de Vera) e Miguel de Moxica fueron a un lugar, que es dentro de las sierras que se llaman Fataga, donde los canarios decían que ningún cristiano podía llegar, y al lugar se entró por fuerza e la gente no se pudo tomar por una muy gran sierra que estaba junto con el lugar donde se acogieron; y allí murieron tres canarios e una mujer que por su voluntad se despeñó e allí se quedó mucho trigo e cebada”.

De la cita se puede desprender, como decíamos, que al ser la primera vez que se entra “dentro de las sierras…donde ningún cristiano podía llegar”, se refuerza nuestra hipótesis de que se había identificado Tirajana con la zona de costa de Amurga y de que Pedro Cabrón no había podido llegar, tres años antes, hasta Risco Blanco, al pie de Los Pechos, donde se suponía que estaba el otro santuario que decía Palencia.

Citamos aquí una noticia relacionada también con la conquista y con el santuario de Amurga. Según Alvarez Delgago en 1476 el mítico Doramas vivía en Tirajana, suponemos que refugiado en el santuario de Amurga, pues se había sublevado contra el rey (guanarteme) de Telde. Doramas, que era trasquilado, es decir de casta baja, pretendía la mano de una hija de Maninidra, guayre de Telde, hermano o primo hermano de los guayres Autindana del cantón de Agüimes y Ventagayre del cantón de Arguineguín, sus enemigos irreconciliables.

Para Delgado, Doramas que era del reino de Telde, era un líder guerrillero de casta baja, enemigo de la casta dominante de Telde, que cuando se recrudecen las acciones de los conquistadores, pacta con Egonaiga, guanarteme de Gáldar que lo lleva como capitán de guerra  al cantón de Ayraga, en la después conocida como montaña de Doramas. Este legendario canario, muere en un enfrentamiento con Pedro de Vera en 1480. (Instituciones políticas indígenas de la isla de Gran Canaria)

ANSITE.


En nuestro artículo “Crónicas originales de los últimas hechos de la conquista en Tirajana” publicábamos textos originales, dando dos versiones de los hechos, una de Don Tomás Arias Marín de Cubas, de 1687 y otra de Fray Juan de Abreu y Galindo de 1632.

Ansite, el legendario y desconocido lugar, donde se rindieron los canarios y acabó la conquista, es ubicado en diversos sitios, pero la mayoría de autores coinciden en situarlo en Tirajana.

“… todos los canarios se habían juntado con sus mugeres y hijos, y recogido, y hechos fuertes en una fuerza la mas fuerte, é inexpugnable que había en toda la isla, que dicen Ansite, entre Tirajana, y Galdar”. (Abreu y Galindo, 1632)

Observese que si se considera Tirajana, la zona de costa, cualquier sitio entre esta y Gáldar podría ser Ansite, entre ellos, los altos de Amurga, y la zona del Almogarén, junto a Los Sitios, en el Barranco de Tirajana, e incluido todos ellos dentro del territorio que hemos delimitado como el santuario, por medio de los mojones.

De hecho Abreu, hablando del guaire Guanhaben, natural de Tunte, consideraba a este poblado “en el término de Galdar”, (recordamos que la isla estaba dividida en dos reinos, y Tunte en realidad pertenecía al de Telde). Por tanto Ansite estaba, según Abreu, entre Tirajana y Gáldar, al ser Tunte de Gáldar.

Para Valera, Ansite estaba en Tirajana: “… se metieron en una fortaleza que se llama el Ansita, que es a las partes de Tirajana” e igualmente para Marin: “…estaban fortificados en una fortaleza llamada Ancite cerca de Tirajana, que hoy llaman El Citio

Son muchos los autores que piensan que Ansite estaba en los Altos de Amurga, cercano a los lugares hoy conocidos como Los Sitios, en el Barranco de Tirajana, entre ellos destacamos a Álvarez Delgado y a Santiago Cazorla León. Así para Delgado el término “Ansit”, equivale en canario-bereber a “Los Sitios”, mientras que “Tunte”, es “El sitio”.

Según Marín y Cubas, después de haber tenido combates en la fortaleza del Bentaiga y en Ajódar, lugar este último donde los castellanos fueron derrotados, Pedro de Vera hace una nueva incursión, partiendo desde Gáldar, llegando al Bentaiga y bajando a la caldera detrás de los canarios alzados que se habían refugiado en Ansite. Otro grupo desembarcó en Tazártico y se dirigió a la misma zona.

Son las fechas previas al 29 de abril de 1483, último día de la conquista, y creemos que Pedro de Vera, envía a su hijo por el Barranco de Fataga, mientras él permanece en Los Sitios, valga la redundancia, sitiando a los canarios que se encuentran en los altos, en lo que creemos Ansite.

El hijo de Vera prosigue por Titana, Fataga y Gitagana (en las cercanías de Arteara). Suponemos que los canarios que vivían en estos lugares del barranco, al verse en peligro, hicieron lo que nos han transmitido las crónicas, por otro lado lo más lógico, huyeron a las alturas, en este caso al macizo de Amurga, donde se podrían haber desarrollado las luchas.

“E túvose aviso que están fortificados en Ansite, que hoy llaman el Citio, junto a Tirajana…
Envio Pedro de Vera a su hijo Rodrigo de Vera con tres compañias, y con Guadartheme a un risco peinado altissimo llamado Titana, que tenia la subida por una montaña agria, y de malos pasos por onde de improviso la ganaron los cristianos la entrada quedando de guarda veinte arcabuseros, no juzgando los canarios el modo de serles tomados los passos, onde mataron a veinte y cinco canarios…
Luego que estos canarios salieron de Titana a el mismo punto otros desmandados la ocuparon Ilenandola como hormigas, con mas fiereza que los primeros…

… se fue a sitiar a otra llamada Fataga onde estaba el rey Tazarte con la gente mas feroz, y atrevida en aquella tierra aspera y mui agria, inviose adelante a Guadartheme para que les avisase del peligro en que todos los canarios estaban de morir a cuchillo no reduciendose por bien, fue por dos partes a un tienpo cogidas las entradas, y salidas con increible presteza…

Llegamos a otra fortaleza mui larga y aspera llamada Gitagana, y por no detenernos paso el exercito a dar vista a Ancite lunes 28 de abril onde estaba el de Telde y la Hija de Guanarche Rey de Gáldar y todos los noble y faizages de la Isla; aquí bien veía Pedro de Vera que había de costar triunfo la victoria, puso sitio, reconoció las entradas del Peñón, hizo tres escuadras de a trescientos hombres, halláronse dos fáciles subideras, quiso ejecutar el castigo y díjole Don Fernando con mucho dolor de ver el desastrado fin que les aguardaba que le diese licencia de ir a hablar primero a su sobrina y primos, luego se le concedió y al verle los canarios alzaron el grito y vocerío todos que se oía a media legua”.

Volvemos aquí a Titana. La primera incursión a es lugar desconocido,, es para Valera el 5 de mayo de 1482, un año antes que para Marín, que la incluye en los últimos hechos. Creemos que es la misma entrada porque hay exactamente 25 muertos y porque como habíamos comentado anteriormente, aún no se había entrado a la Caldera. Por otro lado, pudiera ser que esta fortaleza no estuviera dentro de la Caldera, sino cercana a la costa, pero lo desconocemos.

Para Santiago Cazorla León (Los Tirajanas de GC), la fortaleza de Titana, no es otra que la Fortaleza de Santa Lucía, que las gentes del lugar han llamado desde tiempo inmemorial La Fortaleza. La Fortaleza pasó a conocerse como Ansite a partir de los años 40 del pasado siglo cuando Sánchez Araña, considerando que este había sido el lugar de la rendición, la pasó a denominar así.

La Fortaleza de Santa Lucía o Titana, según algunos autores. Foto: toithaca.blogspot.com

Esto ocasionó fuertes discrepancias entre los municipios de San Bartolomé y Santa Lucía puesto que cada cual creía que Ansite estaba en su término municipal. En 1960 SBT quiso poner en su escudo heráldico el lema de Ansite, lo que ocasionó la protesta de Santa Lucía.

Para Santiago Cazorla, la tesis de Santa Lucía se basaba en los vestigios hallados en La Fortaleza, mientras que SBT, se basaba en los textos de Marín y Cubas. Lo cierto es que Santa Lucia contó con más apoyos y a La Fortaleza, oficialmente se la consideró Ansite y se la nombró Monumento Historico Artístico Nacional, pero el lema de Ansite aparece en los escudos heráldicos de cada municipio, o aparecía, pues el Ayuntamiento de Santa Lucía, hace algunos años, cambió los símbolos que tenía anteriormente por otros distintos quitando a Ansite en su logo institucional.

BIBLIOGRAFÍA.

Abreu Galindo, J., 1977. Historia de la Conquista de las siete Islas de Gran Canaria, Ediciones Goya, Santa Cruz de Tenerife.

Alonso de Palencia. 1478-1480.1970. La conquista de Gran Canaria en la "Cuarta Década" del cronista Alonso de Palencia 1478-148. José López de Toro en : Anuario de estudios atlánticos, Nº. 16, 1970 , pags. 325-394.

Alvarez Delgado, Juan, 1982, Instituciones políticasindígenas de la isla de Gran Canaria: Guaires y cantones. Guanartemes y reinos. Anuario de Estudios Atlanticos. Número: 28, pág. 265-342
Cazorla León, Santiago. 2000. Los Tirajanas de Gran Canaria. Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana.

Cuenca; Julio; Gil M. Carmen y Betancor Antonio, 1997. Carta Arqueológica del Término Municipal de San Bartolomé de Tirajana. El Museo Canario, Nº. 52, pp. 57-166.

Gómez Escudero, Pedro,(1480 – 1936). Historia de La Conquista de la Gran Canaria. Gáldar. Gran Canaria.

Guedes González, Pablo. 2010. Crónicas originales de los últimos hechos de la conquista de la isla, en Tirajana. . historiacastilloromeral.blogspot.com


Marín y Cubas, T. Manuscrito de 1687, conservado en Archivo Amoreto Manrique y escrito a mano por el mismo Marín y Cubas.

Marín de Cubas, T.1986 [1687] Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. [Copia de F. Cardona y J. Barrios]. Manuscrito en: Archivo Barrios García, La Laguna.

Trapero, Maximiano. 2004. La Toponimia de Gran Canaria en el tiempo en que Colón pasó por ella. Anuario Estudios Atlanticos, nº 50. Pág. 27-70. 2004

Valera, Diego de, 1927. Crónica de los Reyes Católicos. Edición de Juan de Mata Carriazo, Madrid.

lunes, 29 de noviembre de 2010

AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO II. EL TERRITORIO SAGRADO DELIMITADO POR MOJONES.

CROQUIS SANTUARIO AMURGA: ELABORACIÓN PRÓPIA DESDE PLANO CARTA ARQUEOLÓGICA SBT.

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Según la Crónica Ovetense (1478-1512), la supuestamente más antigua de entre las conservadas, acerca de la conquista, que:

“Estos canarios tenían por santuario a dos riscos llamados Tirma y Cimarso [Amagro], que tienen dos leguas cada uno en redondo, que confinan con el mar, y el malhechor que a estos cerros se acogía era libre y seguro, y no le podían sacar de allí si él no quería, guardándolos y reverenciándolos como a iglesias, y como acá amparados la casa santa de Jerusalén juraban ellos Asitis tirma y Asitis magro”

Mojón en Tauro Observese laja hincada. Foto: Pablo Guedes

En este artículo, queremos destacar de este importante testimonio, la extensión que se le suponía a cada uno de los territorios sagrados, que era de dos leguas, unos 10 km, confinando con el mar.

Según la Carta Arqueológica municipal de SBT, en Amurga hay 17 zonas (ver gráfico) donde se encuentran mojones, o torretas de piedras, como las denominan los expertos, que marcan un territorio comprendido entre el Barranco Hondo y el de Fataga y desde los altos de Amurga y su almogarén hasta prácticamente las últimas estribaciones montañosas antes de llegar al llano, en la zona de la costa. Este territorio, forma un triángulo con las siguientes medidas: Lomo Pajarcillo - Altos del Coronadero: un poco menos de 10 km., Lomo Pajarcillo altos de Lomo de Maspalomas: algo mas de 10 km. y altos de Lomo de Maspalomas hasta Altos del Coronadero: unos siete kilómetros.

   
Izda. Mojón en la Cumbrecilla de Amurga, creemos que es el que tradicionalmente conocen los pastores como Mojón de Afón Fuente: Patrinet.net
Dcha. Mojón en los altos de Tauto, observese laja hincada.. Foto: Pablo Guedes.

En nuestro artículo sobre la relación de los yacimientos del Coronadero y de 4 Puertas, con la estrella Canopo y el calendario de los antiguos canarios, hacíamos referencia a un texto del pleito sobre los linderos del Señorío Episcopal de Agüimes, que tuvo lugar entre 1502 y 1517, en el que se citan “santidades” o lugares sagrados, delimitados por mojones:

“...no teniendo el dicho lugar o villa de Aguymes término limitado alguno que suyo fuese ni le perteneciese como estava provado e averiguado porque si algunos testigos dezían aver oido dezir tener termino limitado por otros muchos afirmativamente se provava no lo tener más de aver en él una santidad donde los dichos canarios se acogían con sus ganados en tiempos de guerras para estar seguros como en otras partes muchas que avía semejantes en la dicha isla e que de la dicha santidad serían los mojoenes si alguno oviese e que el dicho lugar era aldea de la ciudad de Telde donde residía el Rey de la dicha isla.” (Cazorla León, S. Agüimes, Real señorío de los obispos de Canarias (1486-1837)).

Mojones en Altos del Coronadero, observese laja hincada en uno de ellos. En el fondo una de las últimas sabinas de Amurga. Foto: Temisas.

El texto hace referencia a los “mojoenes”, a que los mismos delimitaban una “santidad” donde los canarios se refugiaban con los ganados en tiempos de guerra, estableciéndose en estos lugares el “derecho de asilo”.

Aunque no podemos afirmar que el texto se refiera a los mojones de Amurga, queremos recordar que toda esta comarca, aunque no se incluyó con posterioridad en el territorio del señorío, era explotada por los pastores de Agüimes y los vecinos de la comarca se consideraban de Agüimes, donde eran bautizados y enterrados hasta principios del s XX.

De cualquier manera, en el texto se afirma que la función de este tipo de mojones para los canarios, era la de delimitación de los santuarios. Por otro lado el término “mojones” nos ha llegado desde los antiguos pastores hasta nosotros.

Mojón en los Altos de Amurga. Fuente: Patrinet.net

Sebastián Jiménez Sánchez (1966) define a los mojones como torretas troncocónicas, “son un conjunto de piedras, por lo general lajas, maravillosamente dispuestas en ensamblamiento. Dichas construcciones denotan idealización y alto espíritu estético”. Para Jiménez tienen un carácter eminentemente cultual: “son tronos y soportes de las almas de los héroes, de los antepasados y de los jerarcas de los poblados cantorales pastoriles. En ellas tuvieron efecto ceremonias sacrales de carácter astral.” (Exponentes megaliticos cultuales de los canarios aborígenes).

Mojón en Tauro. Foto: Pablo Guedes
En un principio Jiménez pensaba que los mojones eran el coronamiento de un túmulo funerario, opinión que desechó después de hacer varias catas con resultado negativo.

Es posible que existieran mas mojones que hubieran sido destruidos o desaparecido por roturaciones del terreno (como así ha pasado en Mogán) y el territorio delimitado hubiera sido mayor. En el texto del pleito se indica que había otros santuarios, señalizados de la misma forma. Nosotros solo conocemos aparte de los de Amurga, los de Mogán, la mayoría en Tauro con este tipo de construcciones, que para Jiménez eran estructuras “arquitecturales por lo cuidadas”, que no se debían confundir con otros amontonamientos de piedras, que provenían de la época aborigen.

Mojón en Los Castillejos II, Amurga. Fuente: Patrinet.net

En realidad Jiménez solo hace referencia a los mojones que están en Tauro, al suroeste de la isla y no nombra a los de Amurga: “Las hemos encontrado en los yacimientos arqueológicos de “Los Castilletes” de Tabaibales de Veneguera, “Llanos de Gamona”, “Ladera del Lomo de los Gatos”, “Montaña Redonda” y en “Lomo de los Ritos, en Tauro Alto”, dentro del término de Mogán, y en “Lomo de San José”, en la localidad de Arguineguín, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana”.

Como comentamos anteriormente, que sepamos, los mojones solo se encuentran en Amurga y en Mogán, aunque en la carta municipal de SBT hay otros tres, uno en Arteara, otro cercano al actual Tunte y el último suponemos que es el que Jiménez localiza en “Lomo San José” cercano al Pajar. En la zona sureste, Amurga, se orientan al sol naciente y en la zona suroeste, Tauro, se orientan al poniente.

Jiménez continua afirmando que las torretas “…le recuerdan a los montones de piedras de simbolismo sagrado localizadas en la isla de La Palma y a los de los antiguos bereberes, con los cuales se identifican. Construcciones de este tipo, que nos hace pensar en crecientes lunares y, por lo tanto en un culto astral, las hemos localizado también en la isla de Fuerteventura orientados al sol naciente.”

BIBLIOGRAFÍA.

Cuenca; Julio; Gil M. Carmen y Betancor Antonio, 1997. Carta Arqueológica del Término  Municipal de San Bartolomé de Tirajana. El Museo Canario,  Nº. 52, pp. 57-166.

Cazorla León, S. 1984. Agüimes, Real señorío de los obispos de Canarias [1486-1837], Real Sociedad Económica de Amigos del País, Las Palmas de Gran Canaria. Apéndice 4, p.101.

Jiménez Sanchez, Sebastian. 1966. Exponentes megaliticos cultuales de los canarios aborígenes. Presentado en el V Congreso Panafricano de prehistoria y Estudios del Cuartenario y, publicado por el Museo Arqueológico de Santa Cruz de Tenerife.

OVETENSE. 1993 ( 1639; 1478-1512). Libro de la conquista de la ysla de Gran Canaria y de las demás yslas della trasladado de otro libro orijinal de letra de mano fecho por el alferes Alonso Jaimes de Sotomayor que uino por alferes mayor de la dicha conquista el qual se halló en ella desde el principio hasta que se acabó y murió en la uilla de Gáldar en Canaria donde tiene oy uisnietos, el qual libro orijinal rremitió a esta ysla el capitán Jhoan de Quintana persona fidedina y de mucho crédito donde fue trasladado por el capitán Alonso de Xerez Cardona en quatro de marso de mil y seissientos y treynta y nueue años, en Morales Padrón (1993: 107-183).

Rodríguez Fleitas, Angel y col. 2002. Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria. En F. Morales Padrón (coord.): XIV Coloquio de Historia canario- americana. 2000. Las Palmas de Gran Canaria: 410-432.

jueves, 25 de noviembre de 2010

AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO. AMURGA , “ALMUGGAR”, “ILMUGGAREN”.

Macizo de Amurga, vista norte.

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Después de todos los artículos escritos en el blog, relacionados con Amurga y de todos los textos que hemos tenido que consultar, llegamos a la conclusión de que el Macizo de Amurga debió tener gran importancia para los antiguos canarios.

Las fuentes que han llegado a nosotros nos dicen que los canarios tenían dos santuarios o lugares sagrados. Uno era Tirma, que se corresponde con la montaña por todos conocida. Pero el otro, llamado Amagro en un primer momento y posteriormente Humiaga, no se ha podido localizar por ahora y es una de las incógnitas de nuestra historia. Solo se sabe, según lo relatado por algunos cronistas, que se encontraba en “Tirajana”

Con este artículo, iniciamos una serie titulada “Amurga, el Santuario Perdido”, en la que pretendemos dar argumentación a la hipótesis de que en el Macizo de Amurga se encontraba el otro santuario de los canarios, junto a Tirma, que reflejan las crónicas de los conquistadores,

Amurga, fue lugar de refugio de los canarios durante la conquista, hecho constatado en las crónicas. Pero creemos, que además debió ser el lugar sagrado donde realizaban los distintos ritos tradicionales de su religión y a donde hacían peregrinaciones en determinadas épocas de su calendario.

Buena parte del macizo, era santuario perfectamente señalizado por mojones, que todavía están en pie hoy día, como ya veremos. Pero además, había una montaña que era el centro de los ritos, la montaña a la que se hacían las peregrinaciones y que según las crónicas se encontraba cerca del mar, la montaña que fue llamada en un primer momento Amagro, que como vemos tiene mucha similitud con Amurga. Esta montaña es la que hoy día conocemos por Montaña de Las Tabaibas, montaña destacable de 409 m de altitud y visible desde prácticamente todo el sur de la isla.

Nuestra hipótesis es novedosa y está basada en una serie de argumentos, que iremos desglosando en la serie de artículos, que están basados en los textos de las crónicas, en los indicios arqueológicos, en la observación detallada del territorio y en la toponímia, que es el tema con el que iniciamos la serie.

Montaña de Las Tabaibas, vista desde el este.

Aportamos con este trabajo una teoría, creemos que bien fundamentada, que nos aporta una nueva visión en la búsqueda de este lugar sagrado, santuario de los canarios, a la espera de nuevos descubrimientos que ayuden a confirmar la hipótesis.

AMURGA , “ALMUGGAR”, “ILMUGGAREN”.

El término aborigen almogarén, es identificado como santuario o casa de oración por los primeros textos de Torriani, Abreu Galindo y Marín de Cubas, basados a su vez en las fuentes de los cronistas directos de la conquista.

Para Angel Rodríguez Fleitas y colaboradores en referencia al origen de dicho término, “Almogarén”:

“Las interpretaciones filológicas más consistentes insisten en vincular este término con almuggar (plural ilmuggaren), vocablo chelja, documentado con ligeras variantes en todo el área dialectal bereber del Sur marroquí, que deriva del verbo mmiggir, mmiqqir, mmuggur, “reunir”, relacionado, a su vez, con la raíz verbal panbereber *gr, bien establecida con valor de “andar”, “ir”, “atravesar”. Almuggar y su variante más frecuente, anmuggar, designan, en concreto, las romerías o peregrinaciones organizadas con ocasión de las visitas anuales a los morabitos, esas tumbas de hombres y mujeres santos objeto de un culto ancestral que caracteriza, acaso como ningún otro rasgo, el islam magrebí. Plantear un significado equivalente para el almogaren indígena está sin duda en sintonía, como defienden los partidarios de esta asimilación, con lo que sabemos de las concentraciones y procesiones ligadas a las prácticas rituales que tenían lugar en algunos de los santuarios de los naturales”. (Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria.)

Montaña de Las Tabaibas, vista oeste. En primer término, restos aborígenes. Foto: Manuel Cardona Sosa. Guía Arqueológica SBT.

Es fácil observar que los términos Amurga y Almogarén, están relacionados y provienen de un mismo origen, que se identifica con: lugar sagrado, lugar de peregrinación o romeria y “reunir”, que pensamos, tiene también relación con las apañadas que se hacían en Amurga hasta fechas recientes, cuando en determinadas épocas del año los rebaños de cabras, que pastaban libres, eran reunidos en un corral o gambuesa.

Por otro lado Amagro, la otra montaña sagrada, junto a Tirma, suena de forma similar a Amurga, lo cual podría haber indicado un error en la trascripción de los cronistas castellanos, que escribieron la primera forma. Al lugar se le continúo llamando Amurga, que es la forma que llegó a la actualidad, término relacionado con Almogaren, como ya hemos comentado. Por el contrario Amagro, que sepamos, no se ha relacionado con ninguna palabra bereber, ni con ningún significado.

El término Amurga, hasta lo que hemos podido averiguar, aparece por vez primera en los textos, en 1634, cuando Gaspar de Camarines, “estante en la Villa, vendía a Luís Sánchez de Herrera una marca de ganado salvaje en la Vega de Amurga. Tenía por rasgos en una oreja dos agujeros y en la otra una higa”. ( Suarez Grimón y Quintana: Historia de la Villa de Agüimes (1486-1850))

BIBLIOGRAFÍA.

Rodríguez Fleitas, Angel y col. 2002. Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria. En F. Morales Padrón (coord.): XIV Coloquio de Historia canario- americana. 2000. Las Palmas de Gran Canaria: 410-432.

Suarez Grimón, Vicente y Quintana Andrés, Pedro: Historia de la Villa de Agüimes (1486-1850). 2003. Ayuntamiento de Agüimes. Pág. 573-574.